Clapper txt_Agustín Vargas_Mar_2018

Clapps!_ ¿En qué situación se encuentra el cine rosarino?

Leandro Arteaga_Se encuentra en una situación de encrucijada porque hay un contexto que es inevitable a nivel social: Había una política de subsidios de parte del INCAA que ya no existe, que había dinamizado al medio local y regional de una forma inédita; toda aquella persona con la que uno tenía cierto contacto vinculado al ámbito audiovisual estaba haciendo algo, ya sea porque había ganado un concurso, porque estaba trabajando en algún proyecto. Había un montón de instancias de producción en curso, ahora eso ya no se nota. Esto es una cuestión muy general, yendo a una cuestión particular creo que lo que tiene a favor la producción local es que hay una política de subsidios a nivel regional que se sostiene. Por ejemplo Espacio Santafesino, que obviamente no alcanza, pero que está como un lugar conquistado y ganado como espacio público y de participación política de parte del gobierno en curso como así también de los actores audiovisuales; será responsabilidad de quienes son parte del sector audiovisual de extender esto cuando cambie el gobierno, si es que cambia de signo político o lo que fuere. Luego, hay cuestiones que son bastantes contradictorias porque de pronto uno se encuentra con realizadores como Claudio Perrin, por poner un ejemplo, que hace películas que son premiadas internacionalmente (Bronce y ahora Umbral) y sin embargo tiene que seguir produciendo de la misma manera: buscando plata de su bolsillo o de la forma que tenga a su alcance, como un crowdfunding, como Espacio Santafesino, que es insuficiente, como señalaba, y filmar con la adhesión de un grupo de trabajo en el que nadie cobra de la manera que debiera cobrar. Muchas veces se piensa que el cine es esta adhesión de voluntades, “total la película la hacemos igual”, y no es así; el cine es un trabajo, cada uno debe cobrar por el trabajo que desarrolla y eso no pasa en Rosario, salvo excepcionalmente…

Clapps!_¿El Estado, con su política de subsidios (necesaria), termina definiendo qué se ve y qué no?

Leandro Arteaga_El Estado no puede desatenderse del cine. Hay una injerencia que toca y fricciona, siempre va a ocurrir eso… Yo tomo como buen ejemplo Espacio Santafesino porque los jurados que intervienen son realmente idóneos y se los selecciona a nivel nacional; es el Estado provincial pero que llama a participar a personas que exceden a la provincia y que tienen que ponerse de acuerdo en la entrega del subsidio en cuestión. Ahora bien, yendo al tema puntual del INCAA con el retiro de los subsidios del año en curso, que me parece una barbaridad; pero una barbaridad que persigue un cometido muy claro: evitar que se produzcan películas de determinado tipo de producción; es decir, un tipo de cine desde el cual pueda surgir una mirada crítica sobre lo que está sucediendo… Realizar una película lleva más de un año; entonces, el gobierno nacional, a partir del lapso que le queda, que son dos años, se garantiza que durante su gestión no aparezcan películas argentinas que lo contradigan…

Leandro Arteaga

Clapps!_ Y en cuanto a lo estrictamente artístico de la producción local, ¿qué balance hacés?

Leandro Arteaga_La producción rosarina es muy ecléctica. Por un lado, en cuanto a producción, es realizar cine con lo que uno tiene a mano, salvo casos excepcionales; por ejemplo, Jesica Aran es una guionista y realizadora muy joven que ganó uno o dos concursos del INCAA… ella está pensando en una manera internacional lo que hace, se proyecta así y no tengo dudas de que lo va a conseguir en algún momento. Pienso, por otro lado, en Gustavo Galuppo quien hace un cine con una categoría más cercana al ensayo y muchas veces sus películas ni siquiera requieren de producción propia de imágenes sino que trabaja a partir del archivo; es una especie de realizador de un solo hombre, trabaja él con él, casi no necesita de terceros, y lo que hace es brillante y es tan cine como cualquiera de las otras posibilidades que pueda haber. O el ejemplo de Perrin, o lo que pueda hacer Gustavo Postiglione quien es uno de los pocos cineastas que tuvo estreno nacional en salas, en 35mm., y que hoy dice correrse directamente para lo digital porque le permite una producción más rápida, más automática y sin los tiempos de espera y los gastos que acarrea la manera clásica de hacer cine. Es algo que está constantemente en ebullición, lo que sí hubo es una profesionalización en los sectores. De pronto, pasa algo que antes no ocurría: hay gente idónea y referente en el ámbito de la producción, en el ámbito de la fotografía, en el ámbito de la edición, en el ámbito del vestuario, el makeup, etcétera; se fue profesionalizando porque empezó a verse mucha producción y, de alguna manera, esto obligó a que fuese organizándose un poco más el panorama. Pero lo que no hay es una estructura a nivel regional que contenga y proyecte todo esto.

Clapps!_¿Qué papel cumple la “academia” o las instituciones educativas en esto que mencionás?

Leandro Arteaga_Es fundamental. Antes estaba únicamente la EPCTV, ahora también la UAI con una carrera dedicada a la producción y realización audiovisual, y hay muchos talleres. La EPCTV duplicó la cantidad de alumnos que tiene (hay dos turnos y ahora también está el profesorado). Eso mismo se ve a su vez reflejado en el Festival de Cine Latinoamericano, en la categoría específica que tiene que ver con películas rosarinas. Al haber una actividad que creció mucho, y que ahora está en una meseta y no sabemos qué va a pasar, provocó que hubiese un interés en formarse en el tema; entonces, estas carreras obviamente se vieron beneficiadas. Lo que se dibuja ahora es el interrogante acerca de qué va a pasar cuando haya bajado, como está bajando, el nivel de producción y si el nivel de alumnado, siendo yo profesor en ambas instituciones, va a crecer, se va estancar o va a bajar… No es algo ineludible, no tiene que ser así, pero creo que lo formativo es una manera fundamental desde la cual meterse en el medio.

Clapps!_En un curso, un conocido crítico comentó una charla que tuvo con un docente de un instituto de cine de Buenos Aires, quien afirmaba que los alumnos “no ven cine” o que, en todo caso, observan a determinados directores para enfocarse en aspectos técnicos. ¿Opinás parecido?

Leandro Arteaga_Hay mucho de eso y hay mucho profesor que tampoco mira cine; hay algo ahí que es de responsabilidad compartida. Está en la responsabilidad del educador meter al estudiante en otras formas de visionado de tanto cine como el que hay pero sin desdecirle lo que elige; tiene, más vale, sus preferencias que pueden ser puntuales o quizá pocas, lo que fuese, pero a partir de eso meterlo en el ámbito tan amplio que significa el cine… Pero sí, eso pasa; lo recuerdo de mi tiempo de estudiante y también lo constato muchas veces ahora, y es terrible. Es impensable un pintor que desconozca a Picasso, Van Gogh, Monet, y es pensable un cineasta que desconozca a Welles, Polanski… no puede ser así.

Clapps!_En tu evaluación que me comentabas anteriormente, ¿qué papel cumple hoy el periodista o el crítico de cine en la ciudad?

Leandro Arteaga_Es fundamental, lo que pasa es que somos muy pocos los periodistas de cine. Pero ya es un problema estructural: el periodismo de cine está pasando por un período muy crítico en Argentina y en Rosario ni hablar.

Clapps!_¿Y qué reflexión hacés sobre el estado de la crítica rosarina? ¿Existe?

Leandro Arteaga_No existe, sólo algunos nos animamos a hacer crítica de cine. Pero estate seguro que los realizadores están pidiendo esa crítica, están pidiendo un lugar con el cual poder pelearse, verse en el sentido de “a ver qué piensa este tipo de lo que yo hago”, enojarse, ponerse contentos, etcétera. Eso no está, y no está el seguimiento por parte de lectores respecto de la crítica como tal, de seguir a críticos y críticas; porque ya no hay publicaciones, porque el cine ya no ocurre como antes y porque hoy tampoco es parámetro lo que se ve en la cartelera comercial, es un parámetro muy pobre. Entonces, inevitablemente hay una crítica de cine muy pobre que mide con la misma vara la película norteamericana más berreta que se estrene con, por ejemplo, Lucrecia Martel. Es una anomalía que se estrene Zama en cine, no es una película para que se vea en un shopping; es más fácil hablar de las otras boludeces que hablar de Zama. Hay un empobrecimiento muy generalizado.

Clapps!_ Suele decirse que la relación del periodista con el director o productor de una película es “conflictiva”.

Leandro Arteaga_Depende. Si digo que una película con Tom Cruise es una basura no voy a tener ningún tipo de problema con nadie. Si digo que una película local lo es, y… es más embromado el asunto, pero me parece que ahí hay una responsabilidad del periodista, qué es lo que está diciendo teniendo en cuenta de qué está hablando, y muchas veces hay que tener un cuidado muy especial por lo mismo que decíamos: las películas que se producen en la ciudad tienen un esfuerzo de por medio que lleva mucho tiempo y que no es nada fácil, y eso el crítico lo tiene que saber. Eso no quiere decir que deba manejar su comentario de una manera políticamente correcta para no herir… tampoco se trata de herir. Uno tiene que tener un juicio y señalarlo, pero uno tiene que saber muy bien cómo se hace una película y en qué condiciones… Tengo que hablar reconociendo cuáles son las virtudes que puede tener la película aun cuando su construcción formal pueda no ser de mi agrado. Esas películas dependen de cada ticket que se corta, entonces incentivar un poco también a que el público vaya a verlas, las acompañe, con lo difícil que es que elija una película local.

Clapps!_ ¿El ser un difusor es uno de los papeles que tiene el crítico local hoy en día?

Leandro Arteaga_Del crítico local, sí. ¡Ojo, pero un difusor que no pierda la mirada crítica!, porque de difusores está lleno.

Clapps!_Medios que hacen pasar la propaganda como crítica…

Leandro Arteaga_Hay que pedirle otra función al periodismo: que haga difusión pero que mire críticamente aquello que está señalando e informando. Ahí es donde entra el periodismo especializado, que es lo que no hay en la ciudad.

Clapps!_¿Por qué no hay?

Leandro Arteaga_Es un problema general que excede a la ciudad. Pero eso tampoco lo justifica, la ciudad tranquilamente podría fomentar un periodismo especializado. Rosario/12 lo hace, y con las limitaciones que tiene (dos pliegos diarios y un pliego más los días domingos) puede practicar dentro de sus posibilidades un periodismo especializado. A otros medios no les interesa; la sección Cultura se ha ido reducción con el tiempo y con mucha suerte tiene espacio.

Clapps!_ Hace poco cerró el cine Madre Cabrini, ¿en qué situación están las salas de la ciudad? Por su parte, pareciera que cada vez más hay más bares culturales que proyectan películas…

Leandro Arteaga_Hay una situación estructural: el cine ahora ocurre en los shoppings; entonces, el cine es un divertimento del que va al shopping. Ahí entra cualquiera pero no cualquiera tiene la plata necesaria para pagar una entrada. A ese tipo de espectador, que es un espectador que está determinado por el lugar económico que tiene, socialmente hablando, es a quien se le ofrece el cine que se ve en los complejos hoy por hoy. Que es un cine de una medianía intelectual, muy pobre, tanto es así que ahora las películas de la nacionalidad que sea preferentemente se escuchan en nuestro idioma, y con un manejo del idioma que es muy neutro. Es decir, hay una pobreza intelectual cada vez mayor, donde el cine se está achatando de una forma preocupante. En ese contexto, aun cuando pueda haber alguna película que se salga de la norma, la variedad que el cine tenía, y que la tenía en la gran pantalla, tuvo que salir a buscar otros lugares, algunos ya consolidados como los cineclubes (Rosario tiene el cineclub más viejo de la historia de los cineclubes del país), y también otros ámbitos como bares y centros culturales; es decir, ámbitos alternativos, o lo que pasa en nuestra ciudad o provincia con la sala del cine El Cairo (está la injerencia del Estado), que es un gran ejemplo, donde se rescató justamente una sala que estaba condenada a ser un templo evangelista y afortunadamente hoy sigue siendo una sala de cine que proyecta películas a la vieja usanza, permitiendo cierta variedad de contenidos como en ese tipo de pantallas ya no hay. O la sala Arteón, que es también Espacio INCAA; o lo que pasaba con la sala Madre Cabrini que permitió el rescate de un cine clásico que ya no se ve en la gran pantalla. Hay que defender los espacios alternativos porque no es parámetro suficiente el cine comercial. Acá el que quiere estudiar cine, desde el lugar que sea, lo primero que tiene que hacer es desconfiar de lo que se estrena comercialmente.

Clapps!_ ¿El público no va al cine? ¿Por qué?

Leandro Arteaga_Ahora no sé lo numérico, pero al cine iba mucha gente, creo que el Showcase era la segunda sala que más cortaba entrada en todo el país. Pero está yendo al cine una fracción socioeconómica de la sociedad por esto que te decía: puede pagar la entrada del 3D, del 4D… $200, $300 o $100 y pico (la entrada normal); es ese público el que está yendo a ver cine en “la gran pantalla”… Pero hay otra gran pelea, que esta voluntad de que nos quedemos cada vez más en nuestras casas.

Clapps!_¿Netflix?

Leandro Arteaga_Netflix es enemigo del cine, eso está claro, lo que no quiere decir que no tenga buenas producciones, que las tiene, pero es muy preocupante que un espectador guíe su mirar cinematográfico a partir de lo que Netflix le dice; está viendo una serie e inmediatamente tiene la sugerencia para seguir viendo otra cosa. O no sabe qué ver y pone Netflix porque, directamente, “ve Netflix”. ¡Eso es terrible!

Clapps!_Hay quienes dicen que hoy en día no hay nada más anti cinematográfico que las series. ¿Coincidís?

Leandro Arteaga_En parte. Creo que las series retomaron ciertos aspectos que hoy Hollywood desprecia; pero los desprecia voluntariamente, hay una matriz empresarial que determina que el cine de Hollywood hoy “es esto”; no es que Hollywood no tenga ideas, es una tontería pensar algo semejante… estas películas tienen una directiva empresarial así; ese costado que le falta, que es una narrativa que siempre atrapó, con personajes atractivos, por los cuales uno se metía en la historia, proyectaba la manera freudiana sus propias medios, etcétera, está en las series, dicho genéricamente. Ahora bien, en las series uno se encuentra también con una predilección sobremanera por lo narrativo y lo que no está trabajado de por medio, como lo hacía el gran cine norteamericano, es el concepto de puesta en escena, en la que uno se encontraba con una construcción de las formas cinematográficas que no está en la series, o está a grandes rasgos o excepcionalmente en algunas… Acá hay algo que remite a la misma historia cinematográfica: el cine nace popular, como tal es un medio artístico que atrae a la masa, y eso fue muy fuerte; los grandes grupos concentrados de poder y demás le fueron quitando paulatinamente al sector popular el disfrute cinematográfico. Y en sí es lo que nos pasa: hoy tenemos generaciones que nunca han ido al cine, eso era impensable. ¿Qué es lo que pasaba en el cine que era tan peligroso como para haber tenido que sacárselo a los que menos tenían? Algo pasaba: había un disfrute estético, y el disfrute estético tiene que ver con el goce, el placer y el deseo. El deseo es algo que acciona; si te quitan el deseo, te entorpecés más…

Clapps!_Dentro del oficio se está viviendo una gran precarización. ¿Qué les decís a los jóvenes que quieran escribir o hablar sobre cine?

Leandro Arteaga_Que lo hagan.

Clapps!_ ¿Y con qué se van a encontrar?

Leandro Arteaga_Con un montón de problemas pero también con un espacio de trabajo que está bastante desaprovechado. Yo puedo referir de mi experiencia, que no es ejemplar, para nada, es sólo mi experiencia, pero al saber que no éramos tantos sabía que inevitablemente iba a terminar resaltando… y es persistencia. Ahora sí me pasa que, cuando alguien se pregunta algo semejante, mi nombre aparece; no sé si hago bien o mal lo que hago, pero hay que lograr un poco como esa notoriedad. Obviamente que debe haber un trabajo responsable, coherente en el sentido de formarse, fundamentar, pero también estar atentos a encontrar ese lugar en el ámbito público del trabajo. El ámbito está, más o menos bien o mal, lo que fuere, pero hay que meterse en el ámbito y trabajarlo.

Clapps!_Pareciera que hay una gran cinefilia posibilitada en parte por las nuevas tecnologías. ¿Falta la crítica dentro del propio cinéfilo o cinéfila?

Leandro Arteaga_Falta. Pasa esto de que “toda opinión es respetable”. No toda opinión es respetable. “Dos más dos es cinco”. No, no es cinco; si me decís que es cinco yo no tengo por qué respetar un parecer así, y esto llevado a cualquier ámbito. Cualquiera puede escribir sobre cualquier cosa, son las reglas del juego, pero uno se tiene que formar, por un lado, para saber escribir o hablar sobre algo, pero también para saber escuchar o leer sobre algo… A propósito de esto, cuando de pronto en ámbitos de estudio chicos y chicas me dicen que le gusta el periodismo gráfico y demás, la pregunta obligada es: “¿Y qué estás escribiendo?”, y muchos me dicen que no están escribiendo nada. Esto es impensable, no hay excusas para no escribir…

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