Seis o más caracteres alfanuméricos, mayúsculas y minúsculas, caracteres especiales y símbolos, todos leímos esto en algún formulario de registro cuando ingresamos por primera vez una contraseña para siempre terminar eligiendo nuestra fecha de cumpleaños o el nombre de nuestra mascota.

Contraseñas seguras para todos los usos

Si bien servicios como Skype, Facebook o Gmail pueden no tener información confidencial o que temamos perder, no por esto debemos dejarlos sin protección o con una contraseña débil. Casi todos nuestros servicios están conectados de alguna forma: nuestro mail como usuario de Facebook, nuestro mail cómo recupero de contraseña del banco, nuestro Facebook como login de otros servicios, etc. Si una persona no autorizada consiguiera entrar a una de nuestras cuentas, probablemente consiga de una o otra manera acceso a las demás y es por eso que las contraseñas fuertes son importantes.

Aquí algunas recomendaciones que ya conocen y otras que tal vez no:

No anotarlas en un papel: mucha gente guarda el pin del banco en un papel dentro de su billetera o su cartera. Esto solo hace que al perder sufrir la pérdida o un robo de nuestras pertenencias, le acercamos al ladrón nuestra tarjeta Y su pin.

Usar diferentes contraseñas para diferentes servicios: hace un tiempo, Yahoo! fue hackeado y hace no tan poco tiempo, una infección por Skype empezó a extenderse cuando los hackers descubrieron que muchas contraseñas eran idénticas en ambos servicios. Nuestra contraseña es tan fuerte como el sitio más débil donde se usa.

-No usar datos conocidos: si bien hackers y crackers usan técnicas avanzadas para hacerse de nuestros accesos, la forma más simple de entrar a una cuenta es “adivinar” la contraseña probando datos conocidos.

-Mantener nuestra computadora sana: todos los datos que ingreses en una computadora comprometida o afectada son considerados comprometidos. Contraseñas, tarjetas de crédito, nombres de usuario, todo está en peligro si alguien esta leyendo todo lo que escribimos en nuestra computadora.

-Usar gestores de contraseñas: todos los exploradores modernos ofrecen guardar nuestras contraseñas con diferentes niveles de seguridad. LastPass es mi recomendación personal y laboral para máxima seguridad.

-Crear contraseñas seguras: una contraseña segura se considera aquella que no está normalmente en un diccionario, algo que muchos crackers utilizan para “probar” diferentes combinaciones hasta encontrar la correcta.

Ejemplos de contrasenas seguras son:

Password hacking illustration

yJtpTkX62iGMMpSf o collect232754waterboy1beat68took, de una longitud importante o con una complejidad alta para no ser adivinada. Hay múltiples generadores online para crear estas contraseñas.

-No transmitir nuestras contraseñas por canales inseguros: un mensaje de texto, un whatsapp, una página sin encriptar (https) o un mail pueden parecer canales seguros de transmisión, pero una vez que una contraseña esta escrita y transmitida en texto plano debe considerarse como insegura. Si bien el medio de transmisión puede considerarse seguro, una vez que la contraseña no está solo en nuestro poder debería considerarse comprometida.

-Cambiar la contraseña regularmente: esta práctica, si bien no está muy extendida, es una de las mejores recomendaciones que conocemos. Cada 30 o 60 días las contraseñas deberían ser cambiadas para una mayor seguridad aun si creemos que no fueron vulneradas.

El futuro de las contraseñas

Como podrán ver hasta aquí, hay que tener ciertos recaudos para operar online con contraseñas. Esto podría cambiar en el futuro cercano con desarrollos como True Key de Intel (desarrollado en Córdoba, Argentina) o huellas digitales como ya aceptan muchos teléfonos. Si bien estos sistemas ya están funcionando, no son masivos y aún tenemos que cargar con nuestras contraseñas para utilizar nuestros servicios. ¿Y vos, usarías tu cuerpo o tus signos vitales como contraseña?

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