El recorrido musical de Zapateá Lechuza ya suma 10 años y eso -por supuesto- se traduce en festejo. Así lo entiende esta banda rosarina que con sus canciones continúa trabajando en la mixtura de ritmos de la música latinoamericana, apostando siempre a rescatar la vieja tradición de bailar.

Porque quedarse quietos no es una opción, el viernes 08 de septiembre, Zapateá Lechuza celebra a lo grande sobre el escenario del Galpón de la Música (Estévez Boero 980), a las 21hs, y lo hará junto a Arbolito (banda que está cumpliendo 20 años de carrera!).

Mientras esperamos la llegada de la fiesta, te invitamos a conocerlos un poco más de la mano de Guillermo Fabro (percusión, guitarra criolla), quien se anima a responder nuestro cuestionario #HonestidadBrutal en nombre de la banda que se completa con Martín Paz (piano, acordeón), María Victoria D’Oliveira (flauta traversa), Elías Coronati (voz, guitarra, cuarto), Andrés Jaime (bajo), Matías Frediani (guitarra eléctrica, coros) y Mauro Barki (percusión).

¿Como se conocieron?
Un amigo de otro que conocía a uno que le parecía que tocaba y que vivía con otro amigo que tocaba la guitarra fue la consigna inesperada del armado de la banda. Si bien Matías y el Vasco (los dos que van adelante) se conocen desde la secundaria, el resto nos conocimos convocados por este -en su momento- intento de proyecto musical. Hoy somos además de amigos compañeros inesperados de laburo.

¿En qué se inspiraron para definir su estilo?
Nunca planeamos el “estilo” que tenemos. Nos salió así, tal vez será que nos metimos a jugar con el folclore, un género que la mayoría de nosotros tenía muy poco masticado, pero nos interesaba mucho. Cada uno trae su “folclore” con otros géneros musicales.

¿Una palabra o idea que los defina como grupo?
Una ensalada de ritmos latinoamericanos que no te dejan quedarte sentado.

¿Qué planes tienen para lo que resta del año?
Estamos preparando nuevos temas con la producción musical de Agustín Ronconi (Arbolito) igual que nuestro anterior disco Hasta mañana Mabel. También planeamos entrar al estudio antes de fin de año. Además, tenemos varias fechas por delante que nos amplían el abanico en cuanto al público. Hace tiempo que nos invitan a tocar tanto en una peña como en un festival de rock y cada tanto nos damos el lujo de tocar con bandas de cumbia. Apostar a meter chacareras en lugares que no son comunes es como el objetivo a mediano plazo que nos planteamos.

¿Cómo es un show de Zapateá Lechuza?
El show de Zapateá es puro baile. El escenario pierde protagonismo y la fiesta se hace horizontal.

¿Alguna anécdota que les haya quedado grabada en la memoria?
Tenemos varias desgracias-anécdotas que tienen que ver siempre con la fragilidad del vehículo que nos transporta (a veces tiene que ver más con el que maneja). Quedarse más de 12 horas al costado de la ruta en un Falcon del 60 volviendo de Cosquin y ser rescatado por “El loco del FALCON” más que una casualidad es una bendición del cielo. Viajar más de 100km en la misma mole, 6 personas arriba, un carro con instrumentos y el freno de mano puesto, o tener que esperar que la noche se transforme en día para poder pegar la vuelta porque no andan las luces, son ejemplos de estas “catástrofes”.

Autobombo. Zapateá Lechuza recomienda una canción para la previa de su show:
Les dejamos una chacarera que cuando la terminamos de grabar todos coincidimos que tenía sonido Beatle. Un ejemplo de las libertades que nos da nuestra tan rica música popular.

¡Hacelo sonar!

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