Clapper txt_Aimará Ferro

Esta vez fue el turno de Ofelia Fernández, Presidenta del Centro de Estudiantes del colegio Carlos Pellegrini de Buenos Aires, quien tuvo que poner en su lugar a Pamela David y sus tachables panelistas. Un móvil se encontraba entrevistando a Ofelia mientras en el estudio contaban con la presencia del flamante Subsecretario de Carrera Docente del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, Javier Tarulla. A veces siento que si me invento algún título así piola y con un montón de palabras nadie se va a dar cuenta de que es todo zanata.

¿Esta gente tiene algún tipo de formación? Porque evidentemente tremendo título no te sirve de nada cuando vas a televisión a defender lo indefendible frente a la estudiante y tienen que rescatarte periodistas rarísimos como Carlos Monti tildándola por “chiquita”, Amalia Granata reincidiendo en la misma estigmatización de adolescente boluda y un señor bastante gagá bardeando con el tema favorito de los señores gagás: “con la plata de mis impuestos tomás la escuela”, rematando con “sos una dictadora” y el alabado recurso de “vos tomás el colegio porque se vienen las elecciones”.

Podés indignarte un montón con estos adultos podridos que nos quieren enseñar (andá a saber qué) acá. Y también podés chequear el proyecto de reforma educativa.

Genia mal, y chiquita nada. Ofelia es gigante

Busqué a Ofelia en twitter porque además de ver memes y leer chistes de humor negro, es una red social perfecta para aprender cotidianamente de la gente que te cabe. La encontré y la amé. Al stakearla hallé, como era de esperar, todos tweets políticos y defensas a acusaciones absurdas por parte de bots o señoras aburridas, a las que les pasa el trapo en cualquier discusión cara a cara, a ellos o a cualquier funcionario. Lo mejor de la jornada de stalkeo fue cuando en el medio Ofelia se dio un respiro para volver a ser adolescente y respondió una encuesta que preguntaba: “¿Patito Feo o Casi Ángeles?”, a lo que nuestra heroína teen fundamentó: “Me parece una falta de respeto que lo pregunten. La última frase pronunciada en Casi Ángeles fue <<La Vida es Resistencia>>.”

Cuando lo leí, grité riéndome “¡Ay no, la amo!” porque TAL CUAL. Por estas cosas mencionaba lo lindo de seguir a esta gente en las redes sociales. Aunque a simple vista no parezca, mucho tiene que ver Casi Ángeles con la resistencia que están ofreciendo Ofelia y sus compañeros en el Pellegrini, porque Ofelia leerá a Marx, a Freire o a Simone de Beauvoir pero saber que se crió con Casi Ángeles y que aún lo tiene presente es un detalle que no se puede dejar pasar por alto.

Amiguites, creo que es momento de reivindicar un poquito a esa serie que mirábamos todas las tardes ignorando el grito de nuestros papás que pedían que nos corramos de la tele porque nos iba a dejar tontos. Vale la pena redactar esto porque aguante esa historia de huérfanos que robaban por necesidad pero que terminaron salvando al mundo de un gobierno dictatorial.

Los sub 40 de la oficina me dicen que el punto máximo de Cris Morena fue Jugate Conmigo o Verano del 98, pero los sub 30 reclaman que nada que ver, que fue Rebelde Way porque Mia Colucci era lo más. Pero no amigues, como representante de mi zona etaria que pisa los 20, vengo a bancar todos los trapos y defender a Casi Ángeles.

Éste último fue una tesis final de un montón de componentes testeados y perfeccionados por Cris Morena Group en ficciones anteriores: La infalible orfandad que probó en Chiquititas y mantuvo en todos sus laburos posteriores, la música que viene siendo complemento fiel en cada producto de Cris y el realismo mágico de sus proyectos más infantiles. Todo esto más un cast de cutis perfecto integrado principalmente por versiones vírgenes de Lali Espósito, Peter Lanzani y la China Suarez.

Casi Ángeles arranca con el retrato de un grupo de pibes huérfanos que son apropiados por una fundación corrupta y que violenta constantemente a los menores y los obligan a salir a robar, exponiéndolos a los peligros y miserias de la calle. Los chicos, quienes no cuentan con figuras paternales y que desde muy temprana edad tienen imágenes negativas y desesperanzadas de la adultez al estilo Saint Exupéri, se ven presionados a relacionarse con adultos violentos, mentirosos e insensibles. Hasta que, por cuestiones que ocurren en el peligro de estar vivos, se topan con Cielo Mágico y Nicolás Bauer. Ella es una artista callejera con tintes de maestra jardinera, y él es un arqueólogo aventurero que sueña con encontrar la Isla de Eudamón. En resumen, los pibitos quedan re flasheados porque en una situación en la cual tus viejos te abandonaron o murieron, y estás desamparado en un mundo crudísimo porque ni quienes dicen ser tus cuidadores legales, ni el estado, se preocupan por vos, encontrar adultos que valgan la pena y que no sean una mierda fría y burócrata es una salvación.

Y salvación literal porque al paso de las primeras temporadas los chicos, con la ayuda de sus nuevos aliados consiguen desenmascarar a sus malvados tutores y así reinventar el orfanato, transformándolo en el Hogar Mágico, así un nombre re Crismorezco. Todo bonito pero los pibes la siguen pasando mal, teniendo que superar las adversidades que afrontan con la fuerza del amor, la amistad, la música y bla bla bla. A los pibes les pasa de todo. Desde la lucha de clases de todos los días hasta quilombos con los planos temporales. Atentis:

Nuestra pandilla comienza en la escuela y debe enfrentarse al hostigamiento constante por parte de personajes de la élite como profesores y compañeros. Los chicos salen de la primer institución social que es la familia, y pasan a la segunda, es decir, la escuela (donde la pasan aún peor). Como a cualquier niño víctima de bulllying, sufren estigmatizaciones por procedencia, color de piel y nivel económico. Como si fuera poco luchar contra el acoso en el colegio y pelearla constantemente para triunfar en su sueño de la banda de rock sin recurso económico alguno, nuestros huérfanos atraviesan una crisis de identidad fuerte, donde comienzan a preguntarse por sus padres biológicos. Van teniendo suerte y encuentran verdades sobre las mismas, encontrándose con situaciones de padres violentos, abandónicos o incluso asesinados.

Con las cosas ya un poco resueltas Lali Espósito y compañía, en el tercer año de la tira, experimentan una paradoja temporal viajando al futuro, donde descubren que deben salvar al mundo. Si, así como leíste. Salvar al mundo. Con un público joven, con niños en pleno cuestionamiento pre-adolescente donde empiezan a entender el sistema capitalista y a preguntar sus funciones en el mismo, se plantea que el porvenir de la humanidad depende de un grupo de chicos. Un poco te vuela la cabeza, te hace flashear que vales la pena y que si los adultos no se avivan, lo tenés que hacer vos.

En esta tercer temporada, con esta temática como excusa, se plantean obras re valiosas como El efecto mariposa, El Principito y 1984, entre mil otras. Al ver cuestiones durísimas (que en realidad no están para nada alejadas de nuestro presente) como guerras, quilombos ecológicos, violencia, injusticia, privación de la libertad y corrupción, se da lugar al concepto de pensamiento lateral como ejercicio enriquecedor y las intervenciones creativas como manifestación artística y política. Incluso, uno de los recursos utilizados que llama más la atención es la participación constante de Cielo Abierto, un grupo activista que se la banca a mil interviniendo contra medidas chotas del gobierno. Son algunas cosas que con el tiempo y demás estimulaciones, te vas dando cuenta de que eran re piolas y te es difícil de entender que hayan tenido aire en un medio de comunicación masivo. Supongo que si el rating mide, vale todo.

Durante el ciclo aparecen figuras como La Jefa de Ministros y la Corporación. Estos puntos son villanos más pesados que los que veníamos viendo en tiras como Patito Feo, donde la “mala” es la chica popular y superficial de la escuela. La Corporación, siempre como un ente algo misterioso que no deja muy en claro que pito toca en la tercer temporada, mueve hilos y manipula a los chicos hasta que finalmente, llevando a cabo protocolos secuestra a la mitad de los adolescentes protagonistas.

La Resistencia

Con un salto a la cuarta temporada se puede ver un cambio de orden social, donde ya no existen las ciudades, sino que hay urbes delimitadas por muros (Donald Trump orgasmea) y los habitantes son las víctimas del procedimiento mencionado. El Protocolo se basa en la reclusión perpetua dentro de estos campus a los prisioneros. Estas victimas fueron conectados a una máquina algo así como lavadora de cerebros, dejándolos en un estado vegetal para luego implantarle nuevas identidades y recuerdos. Lastimoso paralelismo con ciertos aspectos de la historia argentina.

En fin, la finalidad del proceso es hacerle creer a la víctima que tuvo una vida feliz hasta que llegaron Los Salvajes, quienes solo buscan robarles y matarlos porque, según La Corporación, todo aquel que no tenga educación o dinero es un animal asesino.

Esta denominada Dictadura Tecnoestética de la Corporación del Gobierno que está bajo el mando de la Jefa de Ministros es combatida día a día por los outsiders, los llamados salvajes, quienes en realidad se están organizando en las afueras para penetrar el muro, recuperar a sus amigos (quienes no recuerdan nada de su vida pasada) y terminar salvando al mundo de éste régimen autoritario. La Resistencia liderada por un joven Lanzani se pasa una última temporada sobreviviendo sin comida ni recursos, pero buscando la solución a este drama no tan adolescente. Qué problemón para pibes de 17 años tener que derrocar a un gobierno claramente superior en recursos tecnológicos y bélicos.

Casi Ángeles jugó durante 4 años con el límite apocalíptico y el punteo constante con clichés adolescentes como sexo, histeriqueo y amor. Está claro que lo que vende es que Lali y Peter hagan la chanchada, pero sin estos hilos conductores, la ficción sería un unitario trasmitido por la televisión pública durante la trasnoche.

Lejos estamos de guevarizar a Cris Morena porque, claro está, que no hay nada menos revolucionario que imponer estereotipos de barbies y kens inalcanzables, explotar niños actores y lucrar internacionalmente con el producto. En Clapps! proponemos una lectura ejercitada con teoría y experiencias en las desigualdades sociales en mano de, lo que es a nuestro parecer, el laburo más pulido de la productora. Si Cris proponía niños hermosos y bonitos es criticable. Si no demostraba los reflejos de huérfanos reales que se encuentran en situación de calle, adicciones y abandono, también es criticable. Si ganó millones con esta producción, también. Pero propuso una rita por el aire de Telefé todas las tardes donde unos niños pobres salvaban al mundo de un régimen dictatorial. Hermoso.

Notable es que, años después, La Resistencia, las intervenciones creativas y diferentes referencias a libros, canciones o películas sigan presentes en la cabeza de una dirigente estudiantil, en la mía y en la de andá a saber que otra millennial que adore a Hemingway pero recuerde a Casi Ángeles con el mismo amor.

Así que sí, mientras papá y mamá creían que perdíamos el tiempo, por ahí estábamos aprendiendo un poco sobre identidad, desigualdad social, ética, moral, guerras, paradojas temporales, algo parecido a filosofía y obvio que también a histeriquear (aunque eso no está tan bueno y puede ser que si nos haya cagado la vida).

¡Ah! Y no nos olvidemos que además de tener canciones propias, Casi Ángeles reversionaba temazos de Fito Paez, Charly García y Pedro Aznar. Aparte en cada capítulo leían textos re piolas con una voz en off. Mi favorito es en el que diferencian el amor de la obsesión con una filosofía medio de juguete.

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