Estamos en la era de la imagen, no obstante, las veladas literarias que realizan los chicos de ALAletra, demuestran que los jóvenes siguen leyendo literatura. Estos eventos se vienen realizando hace cuatro años en La Revuelta, aunque con anterioridad arrancaron dentro de la carrera de Letras impulsados por estudiantes.

Basados en algún/a autor/a, o en alguna temática específica, han sido varios los tópicos tratados en sucesivas veladas, como ser la Revolución Civil Española, las letras de tango, Rodolfo Walsh y su Carta a la Junta. En esta ocasión, fueron Alejandra Pizarnik y Julio Cortázar los que lograron conjugar a un gran número de diversos jóvenes con hambre de palabras.

“Más que un homenaje, queríamos hacer una especie de comentario, que permita intercambiar pareceres con el resto de las personas que vienen a participar y a intercambiar producciones propias o de estos autores”, cuenta para Clapps! uno de los chicos de ALAletra. “La dinámica es partir de un aspecto particular del autor, que luego permita abarcar la generalidad y completarlo con el público presente”. En este caso, la particularidad surgió de las correspondencias entre ambos autores.

Desde Clapps! nos acercamos con un interrogante: ¿Qué seduce tanto a los jóvenes de Pizarnik y Cortázar que los mantiene tan vigentes? En Alejandra, su espíritu melancólico, su lucha consigo misma, con su aspecto, con su voz. “Ella misma se planteaba como un poema. Nos convoca de esta artista su sinceridad, su estilo poético, sus formas, su poesía cercana y profunda expresada a través del dolor, la búsqueda de sí misma entre sus dos voces”, opinan.

Otro de los organizadores agrega: “La idea de traer la obra de Pizarnik a discusión hoy, tiene que ver justamente con un cierto borramiento que el canon de la literatura argentina ha hecho sobre ella, cuando en realidad tiene un importante grado de popularidad y de identificación dentro de los jóvenes”.

En cuanto a Julio Florencio, cronopio de pura cepa, conocemos su afición por la fotografía, sabemos de su pasión por el boxeo y el gusto por el jazz; las erres arrastradas; su espíritu anti-académico, y que a pesar de haber vivido unos buenos años en Francia, nunca dejó de escribir bien argento. Su mundo fantástico que utilizaba para explicarnos las cosas de este mundo nos hace imposible no leerlo, junto con su desobediencia a las formas tradicionales de un libro, expresada en Rayuela. Su lectura no es fácil pero te atraviesa y conmueve.

¿Cómo acercarnos a sus obras?

Después de haber leído esta nota, te dieron ganas de conocer más sobre la obra de ambos, pero con tan vastísima trayectoria, ¿Por dónde empezar? Desde ALAletra recomiendan, que para empezar a leer a Julio Cortázar, antes de abalanzarnos sobre el famoso “Rayuela”, lo importante es ir por sus cuentos, en recopilaciones como “Bestiario” o “Todos los fuegos el fuego”. También tiene poemas, aunque no son tantos, algunos aparecen en “Salvo el Crepúsculo”, pero sin dudas su obra narrativa como cuentista es ampliamente mayor. “Obviamente que a pesar de esta recomendación no se pueden establecer cánones sino que la literatura es algo muy propio”, aclaran.

Para leer a Alejandra Pizarnik recomiendan un acercamiento a “Los trabajos y las noches”, que es un poemario con versos muy cortos pero muy concisos, “Árbol de Diana” y “El infierno musical”, aunque también su obra puede servir como puerta de entrada a otras poéticas, como puede ser la de Olga Orozco, y a Cortázar también resulta interesante pensarlo en línea con otros autores como Macedonio Fernández o Leopoldo Marechal.

Los jóvenes y la literatura, más allá de la primacía de las imágenes

Ya sea en diferentes formatos, comprando un libro en una librería o descargando un pdf en eBooks, y más allá de la primacía de las imágenes, los jóvenes no han dejado la literatura. Incluso un fenómeno de los nuevos tiempos se trata de la simbiosis de ramas artísticas variadas, en donde el cine, la música y la literatura se conjugan sin desmerecer a ninguna. Mientras haya objetos que representar la literatura seguirá existiendo en nosotros.

Pizarnik y Cortázar siguen más vivos que nunca, aunque no de manera terrenal, reencarnan en cada verso, en formas de palabras, sus almas están presentes en el hojear de un libro, en un recuerdo, en sus voces grabadas y eternizadas para que los sigamos escuchando y podamos sentirnos menos solos. Solo la sensibilidad de artistas tan grandes puede acompañarnos para saber que hay más personas que hablan tu mismo lenguaje. Desde Clapps! te invitamos a que puedas “encontrarte” en ellos.

Mirá el film “Cortázar” de Tristán Bauer:

 

Mirá el documental sobre Alejandra Pizarnik del Canal Encuentro:

 

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