Amaro Lucano, rock italiano con sabor a libertad

No se trata sólo de una bebida alcohólica típica del sur de Italia. Cantan en italiano, reviven la idiosincrasia del rock, y alegran el espíritu a todo aquel que se anime a escucharlos. Son una banda original que lleva años sonando sin interrupción, propagando su grito de independencia en diversos bares de la ciudad. En Clapps! te contamos la historia de Amaro Lucano y te invitamos a conocerlos.

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Nacieron con el objetivo de comunicar, cantando y transmitiendo historias. Hoy en día, después de diecisiete años se convierten en una. Tantas experiencias vividas, tantos obstáculos dejados atrás y aún muchos más por encontrarse delante, siguen su camino. Tienen nombre de licor, sabor a rock y libertad. Amaro Lucano como grupo de música es una historia a pulmón, debido a que la ayuda fue siempre escasa. Nada les impidió continuar. Se los puede ver, escuchar y degustar ancora in piedi (todavía en pie). 

José Lioi, arquitecto y coordinador didáctico del instituto de diseño Cepec (Pte. Roca 2418), creó la banda por el 2002, luego de llevar años tocando en otro grupo llamado La profecía. El nombre que eligió obtuvo su significado de una bebida típica de la región de Basilicata, la zona de origen de su familia. El abuelo siempre le decía al padre, que viajaba seguido, portami il Amaro (“traéme el Amaro”). Tal fue mito y símbolo de Italia para los Lioi. Entonces, al momento de armar el grupo fue inevitable el inclinarse por el corazón y las cuestiones sanguíneas. Con todas las características de un buen nombre, eufónico y con la opción de apocopar, acabó siendo una sabia elección. 

A partir del Amaro Lucano se fueron dando conexiones. Una de ellas la valorización por parte de la marca que, en un momento dado, los nombró embajadores de la bebida. Les otorgaron un espejo grabado con la etiqueta, que le suelen dar a ciertos bares emblemáticos, y ellos lo exhiben en el instituto con orgullo, para decir que son realmente de Basilicata. Además, los amigos italianos y los que viajan, alumnos entre ellos, cada vez que toman un Amaro envían fotos y se les aparecen las canciones. La bebida se convirtió en un souvenir musical. 

Cada vez que llega un cónsul pido una entrevista y le cuento nuestra historia. No voy a manguear nada, que sepan que estamos y que podemos ser muy útiles para enamorarse de Italia”, explica José. Porque “cuando se mete el cálculo monetario el arte se corrompe en gran medida”. Nada mejor que encontrar la regla de las tres B: bueno, barato y bonito. Amaro siempre deseó ser eso. No dejando de tocar nunca en diecisiete años, a través del boca en boca y sin ningún apoyo de la colectividad consiguieron ir por ese camino. 

Sus integrantes son José Lioi como voz y guitarra; Leonardo Ranea, bajista histórico; José Lioi (hijo), guitarra rítmica; Alfredo Reyes, ex alumno del instituto y primer guitarra; Martino ‘Canu’ Lioi, batería y Valerio Lioi, guitarra. El vocero de la banda aclara que cuando falta uno, como son seis, “salen a la cancha” en cinco o cuatro y hasta han salido como trío. Pueden ser considerados uno de los grupos que más toca en Rosario, por ello el año pasado les otorgaron el premio a la trayectoria en Garcia (Ov. Lagos 30).

Arquitectura, diseño y música van de la mano 

El grupo de rock y el instituto se mueven a la par. Se realizan trabajos parecidos. En Cepec dan italiano curricular para que los estudiantes luego puedan viajar a Italia y realizar un máster allá. Así como con el diseño miran mucho hacia Italia, también se traen cosas de allá, con la música pasa igual. 

Todo se entrecruza constantemente. Lioi destaca que con el tiempo fue viendo que muchos colegas músicos italianos también eran profesores de arquitectura o diseño, teniendo en cuenta que son actividades muy afines. Lo revela la historia misma. Señala a los integrantes de Pink Floyd, que eran estudiantes de arquitectura, como a Gustavo Cerati y Zeta Bosio, quienes eran estudiantes de diseño. “Cerati, un gran exponente de la música a nivel local. Todo el tiempo trabaja con las palabras, construyendo metáforas, logrando conexiones entre el mundo de lo visual y el mundo de lo sonoro. Como, por ejemplo, cuando dice en el tema Lisa, ‘un silencio visual’, que es una típica expresión de diseñador a la hora de hablar de los blancos de la hoja, cuando estás haciendo un afiche. Las letras y los colores son figuras que ocupan una zona específica y los vacíos son los silencios visuales”, explica. 

Además trabajaron también mucho con el cine. Tiempo atrás pasaban películas antes de los recitales, las cuales proponían una mirada a una sociedad nueva, una sociedad justa. Como el film de Pink Floyd, The Wall. Para Amaro Lucano las canciones son una oportunidad de comunicar todo eso y más. Quizá haya bandas que suenan mejor, pero tal vez no tienen qué transmitir. “Dejar de decir para que no se enoje algún político, en el rock, debería ser una condición ‘sine qua non’ (Condición sin la cual no es posible, condición inexcusable)”, declara José Lioi. Amaro Lucano siempre propuso mensajes claros, el amor por Italia, el idealismo del rock como invitación a la libertad, como plataforma para relacionarse, para contar bellezas del mundo, sobretodo de Italia porque venimos de ahí. “La gran ventaja es la espiritualidad no corrompida”.

“La bellezza salverà il mondo”, dice Dostoevskij 

Tristemente, para muchos, el grupo desapareció cuando su público creyó que se habían disuelto al no ver más cartelitos pegados por la calle. Sin embargo ahora se procura suplantar aquellos alegres papeles con publicidad en Facebook e Instagram. Inclusive todos los discos se pueden escuchar por Youtube.

Ellos no esperan ni fama ni dinero, viven el momento, viven cada noche que tocan. Su Madison Square Garden, su Estadio Único de La Plata, es ese barcito en el que a lo mejor hay cuarenta personas. Y aunque canten las mismas canciones que la semana pasada siempre va a ser como si fuera la primera vez. Porque el arte inaugura y siempre hay alguien nuevo. Incluso si son los mismos, pasan cosas nuevas y cada vez es distinto, maravilloso. Amaro Lucano persevera y nunca deja de comunicar lo que aman.