La palabra “Bon-sái” (a menudo mal escrita como bonzai o banzai) es un término japonés que, traducido literalmente, significa “plantado en un contenedor“. Esta forma de arte se deriva de una antigua práctica hortícola china, parte de la cual fue reconstruida bajo la influencia del budismo zen japonés.

Francisco Ingignoli y Nicolás Prazénica son estudiantes de Ingeniería Agronómica en la ciudad de Esperanza y, desde que comenzaron la carrera, practican y disfrutan el proceso de cultivar bonsáis. “El objetivo final de cultivar un bonsái es crear una representación miniaturizada pero realista de la naturaleza en forma de árbol”, dice Nicolás mientras coloca uno sobre la mesa.

Hay un interrogante común sobre si son una clase de “árboles especiales” o si pueden encontrarse en la naturaleza sin ningún tipo de intervención, respecto a esto Francisco aclara: “Los bonsáis no son plantas genéticamente enanas, de hecho, cualquier especie de árbol se puede utilizar para cultivar una.  En esencia, son un cultivo que depende necesariamente de la mediación humana”

Clasificaciones de un bonsai

Se han presentado varias clasificaciones de bonsái, y aunque se discuten los tamaños exactos, ayudan a comprender los aspectos estéticos y botánicos del mismo. “Las clasificaciones se basan originalmente en la cantidad de hombres necesarios para levantar el árbol real”, agrega Francisco. 

Arce japonés cultivado por Francisco Ingignoli

“La clasificación de los bonsáis puede realizarse en función de diversas características como el tamaño, la forma o el número de plantas. Lo más común es hacerlo por tamaño”, comenta Nicolás y también aclara que los bonsáis llegan hasta los dos metros pero siguen siendo miniatura para los tamaños normales en la naturaleza.

Keshitsubo: de 3 a 8 cm.Shito: de 5 a 10 cm.Mame: de 5 a 15 cm.Shohin: de 13 a 20 cm.Komono: de 15 a 25 cm.Katade-mochi: de 25 a 46 cm.Chumono / Chiu: de 41 a 91 cm.Omono / Dai: de 76 a 122 cm.Hachi-uye: de 102 a 152 cm.Imperial: de 152 a 203 cm.

                                  Clasificación de bonsáis por tamaño

¿Por qué es considerado un arte?

Al igual que con todas las manualidades y pasatiempos, el bonsái se puede disfrutar solo o compartir con otros. Se puede hacer para goce personal o para beneficiarse de la posterior venta. Puede diseñarse rápidamente con poca experiencia o desarrollarse durante un período de tiempo más largo y exponerse a las creaciones de otros apasionados y artistas.

“Los bonsáis son una mezcla de conocimiento hortícola y arte”, dice Francisco entusiasmado, y agrega que es un constante desafío a sus propias habilidades de jardinería, estética artística y capacidades de diseño. La inversión de tiempo y la capacidad de visualización son fundamentales para tener noción del bonsái al que se anhela. Nicolás Prazénica opina que debido a que son seres vivos y en crecimiento, con parámetros biológicos y sujetos a problemas de salud o remodelación del árbol, las piezas futuras nunca están completas o terminadas y eso tiene una “mística propia y personal”.

Detalles a tener en cuenta para su cultivo

Arce japonés alambrado para llegar a la estética/forma que se pretende

Una parte crucial de la información sobre cómo cultivar un bonsái es su mantenimiento y cuidado, teniendo en cuenta que cada planta es diferente y, por lo tanto, hay que atender a diversas preocupaciones.

La frecuencia requerida de riego de un bonsái depende de muchos factores, que incluyen especies de árboles, macetas, suelos y clima”, explica Francisco Ingignoli. El exceso de riego puede provocar la pudrición de la raíz, una de las causas más comunes de muerte. Además, como los bonsáis se plantan en macetas pequeñas, también tienden a secarse fácilmente. “Elegir la mezcla de suelo necesaria y volver a colocarlos en macetas cada, aproximadamente, dos años te asegura que los árboles no se atasquen y tengan buena absorción y almacenamiento de agua”, agrega Nicolás.

La fertilización es otra cosa que hay que tener muy en cuenta. Dado que los árboles se colocan en macetas pequeñas, con poco espacio y nutrientes disponibles, fertilizar regularmente durante la temporada de crecimiento del árbol es clave para mantenerlo con buena salud. Esto también depende de la especie de árbol: el cuándo, cuánto y con qué frecuencia necesita fertilizarse.

Por último, pero no menos importante, hay que saber dónde queremos colocar el bonsái para saber qué tipo de planta se necesita. “Hay que recordar que como son árboles tienen los mismos requerimientos de luz y temperatura que si estuviesen en la naturaleza”, informa Francisco como un detalle que no se tiene en cuenta ya que, sostiene, mucha gente los compra como “centro de mesa”.

Una experiencia única donde se disfruta el camino

Bonsái en su maceta pequeña luego de ser transplantado por primera vez

Los dos estudiantes coinciden en que, desde que emprendieron lo que ellos llaman “una aventura hortícola diferente”, han aprendido a tener otro tipo de templanza a la hora del cultivo en general. “El día a día es distinto, tiene otra intensidad y se genera otro tipo de relación de las que tengo usualmente con otros cultivos. Aprendo diariamente algo nuevo”, explica Nicolás Prazénica que está en su cuarto año de carrera. Francisco Ingignoli está a punto de recibirse de Ingeniero Agronómico y habla de los bonsáis como una experiencia única. “Siento que soy arquitecto de mi propio árbol, y ver la perfección a la que se puede llegar es absolutamente satisfactorio”.