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El Marginal es una serie argentina de drama policial creada por Sebastián Ortega y Adrián Caetano. La primera temporada consistió en 13 capítulos que fueron recibidos positivamente tanto por la audiencia como por la prensa, por lo que al finalizarse la emisión de los primeros capítulos, se confirmó al público que habría otra temporada en 2018.

La primera entrega muestra la historia de Miguel Palacios (Juan Minujín), un ex policía que ingresa al penal de San Onofre con una falsa identidad y una causa inventada. La misión de Miguel consiste en identificar a los secuestradores de la hija de un prestigioso juez, mientras la menor se halla secuestrada dentro del mismo penal. Afortunadamente nadie descubre el secreto de Miguel, por lo que logra pasar como otro convicto del montón, aunque esto puede llegar a costarle muy caro, ya que en San Onofre impera una sóla ley: la del más fuerte.

Por otra parte, la segunda temporada se estrenó hace apenas unas semanas en la TV Pública, y a pesar de que logró alcanzar 9,6 puntos de rating, lamentablemente no fue tan bien recibida como la anterior. En las redes pudieron leerse varias críticas poco optimistas de lo que fue la emisión del primer capítulo, (cabe destacar que éstas fueron sumamente acertadas) y hubo una que fue trascendente: la de César González, quien sintetizó maravillosamente los intereses capitalistas que hubo detrás de la serie después de haber vivido el encierro penitenciario en primera persona.

César es un poeta y director de cine argentino, aunque quizás lo conozcas por el pseudónimo de Camilo Blajaquis. Nacido en el seno de una humilde familia en la villa Carlos Gardel de Morón, es el mayor de ocho hermanos. Tuvo una vida sumamente difícil, incluso cayó en las drogas y la delincuencia reiteradas veces, por lo que, si alguien está calificado para hacer una crítica a El Marginal, claramente es Camilo (es menester remarcar que tuvo una participación menor en lo que fue la primera temporada de la serie).

“Ojalá algún día”, escrito en primera persona

Acá te compartimos su texto, al que tituló “Ojalá algún día”:

Ojalá algún día los privilegiados que pueden acceder a las herramientas audiovisuales puedan vencer el morbo, el fetichismo y los mecanismos de lo bizarro a la hora de representar la marginalidad.

Ojalá algún día se den cuenta que estos temas son demasiado serios y chorrean litros y litros de dolor para encararlos siempre sólo desde la lengua del show.

Ojalá algún día sólo dejen de pretender de los espectadores sólo una onomatopeya que diga ¡Guauuu! A mi entender la marginalidad no es ningún espectáculo circense, la cotidianidad carcelaria es de una tristeza que asfixia, hay millones de seres humanos allí dentro sometidos a las torturas más inimaginables y oscuras, que ya habían nacido en una clase prisionera de todas las ausencias y que la cárcel sólo continua una pena ya dispuesta previamente al nacimiento.

Ninguna ficción es inocente. Si me aclararan que esta serie es un producto de humor bizarro no tendría ningún problema. El problema surge cuando la presentan como una serie seria que “muestra la realidad” y mucha gente creerá que así de ridículos y caricaturescos son los presos. Que a mi entender y a partir de mi experiencia de 5 años preso, de tener un hermano, primos y multitud de amigos tras las rejas, no se parecen en nada a los presos que muestra esta serie. Los presos que yo conocí y conozco desbordan seriedad, lucidez y gestos de una solidaridad que pocas veces encontré en las personas aquí afuera. Gestos que no vi en casi ningún personaje de la primera temporada y que no encuentro en los adelantos de este trailer, de todos modos espero realmente equivocarme.

Aprovecho para aclarar que si bien tuve una participación mínima como actor en la primera temporada de esta serie considero dicha participación un error. Pero los errores están para aprender, sugiere un dicho popular.

Si bien la serie en cierta forma refleja la realidad de una cárcel bonaerense superpoblada y la crítica al sistema penitenciario argentino es más que evidente, no se puede negar la exageración con que se muestra. Es innegable que el exceso de violencia es completamente innecesario y roza lo obsceno, (a pesar de transmitirse en horario de protección al menor), por lo que, tanto César como otros televidentes que se manifestaron en disconformidad con la serie, están completamente en lo cierto. Aspectos tales como la vestimenta de los convictos, las formas de comunicarse, los estereotipos sociales, la estigmatización constante del “pibe chorro” y la persistente barbarie dentro de San Onofre, hacen de El Marginal un producto que se presta a las críticas, a pesar de contar con una gran calidad artística y actuaciones de personalidades de renombre.

Y vos… ¿Qué opinás de El Marginal?