Interfaces que median constantemente con la realidad. Un archivo en Word, un PDF, un blog, una red social, el mismísimo ebook. Plataformas, soportes, sitios que conversan el mismo idioma con ese carácter inmediato que nos interpela en todo y que nos ha tomado por asalto haciéndonos sentir confortablemente aturdidos. Todo suceso que nos lleve a ese planteo tiene un valor agregado, será por esa sensación que provoca el contacto directo del lector con su material, de escritor a lector, de persona a persona.

“Me contactaron de allá (Buenos Aires) para armarlo acá, encontrarnos y tener contacto más directo con el público, dar a conocer nuestros catálogos”, apunta Lucas Collosa, de Editorial Serapis. Se trata de uno de los sellos rosarinos organizadores de esta iniciativa, que en muchos casos es la vía que eligen las editoriales para llegar a sus lectores. “En un momento las editoriales se habían volcado por distribuidoras, pero hoy la venta se ha reducido muchísimo en general”, deslizó, reforzando aún más la importancia que cobra el encuentro.

En esto de cronicar un hecho nos encontramos no solo con la experiencia de caminar entre libros y respirar del ambiente de camaradería, sino también de percibir una realidad, de develar el anonimato y conocer a quienes nos acercan su material. En esa percepción, la paridad de género, la alta presencia femenina en el rubro, da cuenta de la fuerza que le otorgan las mujeres a la literatura regional.

“Las mujeres hemos logrado la sonoridad y la unión”, asegura Mariana Palacios, de la agrupación Pañuelos en Rebeldía, que a su vez compone la Editorial bonaerense América Libre. Sobre la mesa se ve material político, social y cultural destinado a la educación popular. “Hay libros que apuntan al feminismo, y en su mayoría sobre las luchas en América”, a lo que también agrega que difícilmente sus lecturas se encuentren en librerías, ya que apuntan habitualmente a este tipo de espacio.

En este éxodo bonaerense, Dafne Pidemunt, trajo bajo el brazo los catálogos de su Editorial La mariposa y la iguana, cargada de contenido con temáticas de género, narrativa y poesía. “La parte de distribución busco que sea bastante heterogénea”, explica Dafne, y aprovecha para enseñar parte del resto de lo exhibido y que compone las Editoriales Abran cancha, Editoriales del Dock y Argonauta.

Al final de la recorrida, o al comienzo, depende del sentido que se la haya dado a la hoja de ruta, un espacio que apunta a otro tipo de esparcimiento, donde predomina lo gráfico y el trazo de los dibujantes. Alquimia comics ofrece el grueso de la propuesta desde su página (alquimiacomics.wordpress.com), pero cuenta en este caso con un back up de material recopilatorio de sus comics para exhibir en tinta y papel. Pegada nada más, Agustina Pinola escritora y dibujante de la revista Reíte, habla de la elección de las ferias como difusión “por el trato personal con los posibles lectores”.

Más de cincuenta editoriales de Rosario, Buenos Aires, Entre Ríos y Córdoba que quizás tomaron su primer contacto con algún lector. Muchas de ellas adoptándolo como fisonomía única de difusión, otras como una herramienta más para apostar e incentivar a la lectura de sus trabajos materializados en un libro. Proyectos que nacen del deseo y la motivación propia, desprejuiciados y con horizontalidad a la hora de caminar detrás de esa apuesta e incentivo al (con) tacto con un libro.