Con dos discos editados -Visitantes de la noche y Después de Dormir- Los Señores Hyde continúan recorriendo escenarios para compartir sus viejas y nuevas canciones. Destilando una versatilidad que los caracteriza, esta banda rosarina nacida en 2010 hace hincapié en la canción como único objetivo, interpretando diferentes géneros musicales. Una mezcla poderosa y buena muestra de que la escena local linkea con buenos representantes.

Este sábado 22 de julio, Los Señores Hyde festejan el Día del Amigo y presentan su segundo disco en McNamara (Tucumán 1016), a las 23hs, junto a Kuff and Links (BsAs). Aprovechamos la ocasión para invitarlos a responder nuestro cuestionario #HonestidadBrutal, una especie de radiografía para conocerlos un poco más. A continuación, Mauro Monachesi (voz) responde en nombre de LSH.

Mauro Monachesi (voz), Rubén “Oruga” Ojeda (batería), Facundo Nonis (guitarra), Martín Ricciutti (bajo), Joaquin Real (guitarras, acordeón y coros), Fabio Marcolini (percusión y coros), Rodrigo Martínez (teclados).

¿Cómo se conocieron?
Es algo extensa nuestra historia ya que el destino jugó cartas fundamentales para que en un simple segundo la vida nos cruzara. Yo estaba iniciando un proyecto solista para tocar el disco previamente editado y el primer día de ensayo me encontré con Facundo Nonis (guitarrista de la banda y dueño de la sala donde hasta el día de hoy ensayamos). Desde ese entonces y después del primer ensayo, ambos acordamos una reunión para justamente iniciar otro o el mismo proyecto juntos! El desenlace fue una elección de músicos de otras bandas que nos cruzáramos y admiráramos para que se prendan en este viaje. Más o menos fue así. Dentro de esa búsqueda sucedieron esas cosas del destino que nombraba al principio.

¿En qué se inspiraron para definir su estilo?
La inspiración fue justamente la inclinación por el amor a la música, sea cual fuera su estilo. Al escuchar Los Señores Hyde notaran que hay un mayor porcentaje de coincidencia con el rock, pero no es un límite ya que nuestra producción musical y literal está totalmente direccionada hacia la canción como único objetivo. Si hay algo que decir y hay algo que tocar tienen que, en nuestro caso, ser algo inseparable, una simbiosis para un fin inherente.

¿Una palabra o idea que los defina como grupo?
La transformación es la analogía con lo que somos, por eso el nombre.
La transformación de estados emocionales espirituales que viven en constante lucha, lo bueno/lo malo, lo lindo/lo feo, lo triste/lo alegre…cosas que no están ni bien ni mal, solo que interactúan entre sí para que exista la emoción y podamos distinguir en qué estado se encuentra. La leyenda en la que Edward Hyde saca a relucir sus emociones malas es un linaje literal con estas transiciones emocionales. No es que seamos unos locos malos, está todo adaptado al fin músico/literal (risas).

¿Qué planes tienen para lo que resta del año?
Lo que resta del año es seguir tocando este disco y el primero en los lugares que tenemos previsto y después del show del sábado arrancar a producir el tercero.

¿Cómo es un show de Los Señores Hyde?
Intenso, dinámico y un viaje por diferentes espectros musicales y literales. Con fuerza y suavidad interactuando cuando lo creemos necesario! Te puede gustar si le das una chance.

¿Alguna anécdota que les haya quedado grabada en la memoria?
Anécdotas tendría que llamarse el tercer disco ya que hay mucho por desarrollar que sea anécdota y que se puedan contar hay pocas (risas).
Hoy recordaba en una entrevista en una radio una anécdota muy graciosa cuando un amigo y cantante de otra banda se subió en el último tema a cantar (donde ya era un descontrol), y en un movimiento inapropiado con mi codo le pego a la caña que contiene el micrófono, y a su vez como una ficha de dominó le pega en el diente de mi amigo y vuela un pedazo de la pieza dental. El genio siguió cantando como un crack y me dio un abrazo aceptando la disculpa y dejándome tranquilo como que no había pasado nada.

Autobombo_Los Señores Hyde recomiendan una canción para la previa de su show:
El Vértigo

¡Hacelo sonar!