Clapper txt_JUAN AMERI

Hoy en día, claramente, la gran mayoría de los argentinos consumen esta bebida que desde su origen con el pueblo guaraní se asentó en la cultura y fue teniendo un crecimiento notable a lo largo del tiempo. En un principio cuando se hablaba de de mate se lo identificaba directamente con los “gauchos” que pasaban gran parte de sus días ingiriendo esta famosa infusión; hoy es una parte de las costumbres en la sociedad. 

Esta bebida que consiste tan sólo en utilizar yerba, mate, bombilla y agua caliente (¡no hervida!) siendo un medio ideal para formar diferentes vínculos sociales. Probablemente una gran cantidad de relaciones se habrán dado con esta infusión de por medio, ya sean amorosas, de amistad o cualquier tipo. También, alguna que otra persona lo utilizó como excusa para encontrarse con alguien que desea o pretende conocer en un ambiente más privado, seguramente el mate es un buen compañero para ambos sexos. 

Los que lo evitan 

Siempre existe alguien que representa la otra cara de la moneda y prefiere evitar tomar mate, ya sea porque no le gusta, nunca lo probó y se niega o simplemente porque tiene el argumento de que por medio de la bombilla se pueden transmitir muchas enfermedades. No hay que tomar como negativa la opinión sobre que el mate es el lugar ideal para pescarse un buen resfrío ya que eso es una posibilidad, aunque no es tan común. 

Estos temas claramente hay que dejárselos a los que saben y Daniel Stecher, subjefe de la División Infectología del Hospital de Clínicas, explicó hace un tiempo en una nota del Diario La Nación: “El mate es una costumbre arraigada en Argentina y hasta ahora no se han documentado casos de enfermedades transmitidas por vía respiratoria u otros materiales biológicos (como hepatitis B o VIH) en los cuales el compartir el mate haya sido el mecanismo de transmisión. Sin embargo y considerando el riesgo teórico, se sugiere que aquellas personas que tengan enfermedades transmitidas por vía respiratoria (por ejemplo gripe) no consuman esta bebida hasta que la enfermedad sea superada”. 

Amargo o dulce, el gran dilema 

Dejando de lado el tema de los pro-mate y anti-mate, existe un problema para todos aquellos que consumen esta infusión a diario, más que nada en la forma de armarlo, prepararlo y luego tomarlo. Están aquellos que comparten el pensamiento de que el mate sólo se toma amargo y también los que consideran que se toma con azúcar, usando muchas veces el dicho de “para amarga está la vida”. 

El verdadero sentido de la infusión es consumirla solamente con yerba mate siendo el clásico “amargo”, pero dependiendo de que marca sea ésta hace que muchas veces la gente prefiera convertir el mate en “dulce” para quizás suavizar el gusto fuerte de la yerba. 

También existen otras alternativas para quitar ese gusto amargo que a muchas personas no les gusta, por ejemplo usar variedad de yuyos como el boldo, burrito manzanilla entre otros. También se puede recurrir a la cáscara de naranja, limón o jengibre, pero quizás otra opción puede ser arrancar el problema de raíz y comprar una yerba saborizada. 

Que no se lave, una manía de muchos 

Por otro lado, una de las cuestiones importantes es la discusión constante entre los que ceban mal el mate y los que son obsesivos. Una vez que se lava ya no es de lo más lindo consumir esta infusión, pero lo peor es que pase esto cuando llevan dos mates cebados. Ahí comienza la disyuntiva entre la ronda de amigos, y probablemente el que se encargue de repartir esta bebida no lo haga más, al menos hasta la próxima ocasión. 

También están aquellos que son bien materos y no les importa si se lava o no, la cuestión es tomar. Pero la verdad es que no sería nada lindo que te pase eso mientras estas conociendo a una persona y más si tenés cierto interés, así que hay que aprender a cebar. Cabe destacar que el mate por algo se asentó en la cultura argenta y hoy en día es fundamental para la sociedad. Ahora, dependerá de cada uno elegir el bando de los consumidores o los que lo rechazan.