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De acuerdo a la presentación de la “Cumbre sobre la Acción Climática” de la ONU que se realizó el 23 de septiembre de este año en Nueva York, las emisiones a nivel mundial están alcanzando niveles sin precedentes. Los últimos cuatro años fueron los más calurosos de la historia y las temperaturas invernales del Ártico aumentaron 3 °C desde 1990.

Por otra parte, los niveles del mar están subiendo, los arrecifes de coral se mueren y el cambio climático ya empezó a impactar en la salud a través de la contaminación del aire, las olas de calor y los riesgos en la seguridad alimentaria, afectando además las economías nacionales. Sin embargo, para contrarrestar esto se ha comenzado a reconocer soluciones asequibles y escalables con el objetivo de alcanzar economías más limpias y resilientes.

El organismo internacional destaca que, si se actúa ya, se puede reducir las emisiones de carbono de aquí a 12 años y frenar el aumento de la temperatura media anual por debajo de los 2 °C, o incluso a 1,5 °C por encima de los niveles pre-industriales. En consonancia con esto el Secretario General de la ONU, António Guterres, indicó como directriz, “reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 45 % en los próximos diez años y a cero para 2050”.

Acuerdo de París

Uno de los convenios mas destacados respecto del tema es el Acuerdo de Paris, un marco normativo visionario, viable y puntero que detalla exactamente las medidas a tomar para detener la alteración del clima e invertir su impacto. El mismo se logró en 2015 y ha sido ratificado por 185 países que ya han presentado planes de recorte de sus emisiones de gases de efecto invernadero, como especifica el pacto. No obstante, desde que se firmó, las emisiones globales han aumentado, y recientemente en noviembre, el presidente estadounidense Donald Trump, notificó ante Naciones Unidas su decisión de abandonar el Acuerdo. Si bien la salida efectiva no puede darse hasta noviembre de 2020, este alejamiento resulta trascendente dado que se pierde la implicación de la mayor economía mundial.

La vanguardia ecológica de la juventud

Ante estas circunstancias se viene formando hace años movimientos que buscan frenar el avance del cambio climático reclamando una mayor conciencia ciudadana y políticas estatales al respecto. Como en otros casos históricos, los punteros de estas iniciativas son los jóvenes, que desde su preocupación por el futuro del planeta en el cual van a tener que habitar, han iniciado masivas movilizaciones convirtiéndose en lideres de esta problemática. Tal es el caso que se dio a conocer mundialmente en los últimos meses de Greta Thunberg, una joven sueca de 16 años que comenzó su activismo por medio de huelgas estudiantiles que derivaron en sentadas, cada viernes en las afueras del Parlamento de Estocolmo reclamando medidas contra la crisis climática y de esta manera dio nacimiento al movimiento Fridays For Future.

Esta corriente fue la promotora de las cuatro Marchas Globales por el Clima que se produjeron este año con replicas en 160 países incluyendo la Argentina donde fueron impulsadas también por las organizaciones Alianza por el Clima y Jóvenes por el Clima Argentina. En nuestro país hubo manifestaciones en unas 30 ciudades con epicentro en Buenos Aires. Una de ellas fue en Rosario donde el viernes 27 de septiembre se realizó la primer gran actividad de este tipo con la vanguardia juvenil seguida de la participación de integrantes de Friday For Future Rosario (Viernes por el Futuro), voluntarios y personas auto convocadas, ONG’s, centros de estudiantes (secundarios y universitarios), gremios y sindicatos, y partidos políticos. Esta marcha tuvo su repetición el viernes 30 de noviembre.

Algunas de las consignas que se expresaron en estas jornadas fueron: “No hay futuro en un planeta muerto”, “No hay plan-eta B”, “Somos el problema, somos la solución”; “Rebelión o extinción”; “Destruyamos el sistema, no el planeta”; “La tierra no puede más, actúa ahora”; “Queremos más árboles, menos cemento”; “Estamos en emergencia climática, ninguno habla de esto”, mientras que “Señor, señora no sea indiferente destruyen el planeta en la cara de la gente” se impuso como cántico característico. También tuvieron lugar los mensajes a favor del veganismo y contra el uso de agrotóxicos, una afectación que se da fuertemente en localidades del interior de la provincia de Santa Fe.

Cumbre en Nueva York

En este contexto este año se desarrolló de forma inédita en Nueva York, la cumbre juvenil sobre el cambio climático, previa a la reunión de los líderes mundiales. Entre los 500 jóvenes de distintas naciones que fueron parte de este encuentro, se destacó el discurso del joven argentino, Bruno Rodríguez (19), fundador de la organización Jóvenes por el Clima Argentina. Sentado junto a Thunberg y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, el activista alertó que, la crisis del clima y ecológica es la crisis política, económica y cultural de nuestros tiempos.

Muchas veces escuchamos que nuestra generación deberá resolver los problemas creados por los gobernantes actuales, pero no esperaremos pasivamente (…) Llegó la hora de que seamos los líderes“, dijo y “¡Ya basta! ¡No queremos más energías fósiles!” fue una de sus conclusiones. A continuación explicó: “Vengo de un país de Latinoamérica. La historia de nuestra región es la de cinco siglos de saqueo. Para nosotros, el concepto de justicia ecológica y medioambiental está ligado al de derechos humanos, justicia social y soberanía nacional en relación a nuestros recursos naturales y estamos enfrentando una emergencia sustancial y nuestros líderes tienen la obligación de hacer cambios radicales. Pero el cambio no sucede generalmente de arriba hacia abajo, pasa cuando millones de personas demandan cambio”, finalizó

Innovaciones ecológicas en Argentina (I)

Parte de la solución al problema medioambiental es utilizar formas alternativas de energía, de construcción sobretodo reutilizando los materiales que son mas contaminantes y duran más años en degradarse. En este sentido, en nuestro país se inauguró en febrero de este año la primera vivienda construida con ladrillos PET. La casa ubicada en la localidad el Martillo, en el distrito de Medrano de la provincia de Mendoza, cuenta con 56 m2 cubiertos y tiene una cocina comedor, dos dormitorios, baño, calefón solar, luz eléctrica y agua potable.

La construcción pertenece a la cooperativa El Vivero, compuesta por cincuenta familias rurales, la cual continúa trabajando para construir más viviendas con ladrillos de plásticos, que son adaptables a la geografía, clima y sismología local. El proyecto surgió en junio de 2016 cuando el Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE)de Córdoba, dependiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y de la Asociación de Vivienda Económica (AVE), brindó una capacitación sobre la tecnología de fabricación de ladrillos elaborados con plásticos reciclados a personal del Municipio de Junín de Mendoza, en el marco del “Programa Junín Punto Limpio” que se dedica desde el año 2012 a recuperar envases de plástico para su posterior reciclado.

El equipo de trabajo estuvo compuesto por la Dra. Rosana Gaggino, investigadora Independiente del CONICET, vicedirectora del CEVE, quien dirigió el grupo y los investigadores Jerónimo Kreiker , Lucas Peisino, el becario Julián González Laría y los técnicos Luisa Sosa y Ricardo Arguello. Cabe resaltar que estos ladrillos son más ecológicos, poseen mayor aislación térmica y son más livianos que los ladrillos de barro cocido tradicionales. Esta tecnología fue patentada por el CONICET en el año 2008 y cuenta con un Certificado de Aptitud Técnica otorgado por la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda, dependiente del Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda de la Nación.

Innovaciones ecológicas en Argentina (II)

Emprendedores argentinos crearon un termo para mate que calienta el agua con la luz del sol. Este llamativo y útil invento llego para evitar los inconvenientes de tomar la típica infusión en lugares al aire libre. Christian Navntoft, ingeniero doctorado por la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y también docente, es uno de sus creadores. El aparato cuenta con sensores que pueden absorben la luz solar para transformarla en energía y calentar el agua. El prototipo es de un termo de medio litro y tiene la capacidad de calentar el agua en un tiempo aproximado de 30 o 40 minutos, dependiendo de la intensidad del sol. Por el momento, su precio ronda los $3700 y $3800 en Mercado libre.

Solarmate”, como lo llamaron sus creadores, fue posible gracias a la financiación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación y salió a la venta el pasado 15 de septiembre una tirada de 1000 unidades. Se espera aún conocer la respuesta del público y de acuerdo a esa avanzar hacia una producción masiva.

Rosario: la ciudad más verde

A partir de la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la ciudad fue declarada como la más ecológica de Argentina, con un promedio de doce metros cuadrados verdes por cada habitante. De esta forma, Rosario se perfila como una de las ciudades con mayor crecimiento sostenible permitiendo un desarrollo más amigable con el medio ambiente.

En la ciudad hace años se vienen desarrollando desde el ámbito público y privado iniciativas ecológicas. Una de ellas aborda el tema de los residuos. Basados en la lógica de las tres R: reducir, reutilizar, reciclar, la Secretaría de Economía Social de la Municipalidad lleva adelante desde el 2004 procesos de inserción social de diferentes grupos asociativos (organizaciones formadas por cirujas, obreros, desocupados y mujeres, cooperativas, vecinales, etc.) con la problemática medio ambiental, utilizando los residuos sólidos urbanos como recurso estratégico.

Así mismo desde el 2011 se trabaja en la iniciativa de Acopio de desechos informáticos y textiles, con el fin de dar un correcto tratamiento a objetos que podrían ser peligrosos para el ambiente, por los materiales que los componen. El número de aparatos reunidos asciende año a año, en 2018, por ejemplo se recibió 35.709 kg de aparatos. La recepción se realiza los últimos viernes de cada mes en los Centros Municipales de Distrito de 8.30 a 12.30 hs y el Último sábado de cada mes en Montevideo 2852 de 10 a 16 hs.

En total en Rosario se descartan 25 tn de residuos textiles por día para disminuir la cantidad de prendas que se envían al relleno y a su vez consolidar la tarea solidaria del voluntariado, sumándose a la recepción de informáticos en desuso se aceptan, en los mismo días y horarios, prendas de todo tipo, blanco o frazadas en buen estado y limpio apara ser clasificadas y entregadas a comedores, pacientes del Hospital de Niños Zona Norte y otras instituciones con las que el Voluntariado Damas de Rosa colabora.

También se encuentran instalados en los Centros Municipales de Distrito (disponibles de lunes a viernes de 8.30 a 13.30), en Montevideo 2852 (de lunes a viernes de 8 a 14) y en el Mercado del Patio (de martes a domingos de 9 a 21), Contenedores de residuos especiales. En ellos es posible depositar:

· Pilas. Las pilas y baterías comunes y alcalinas deben disponerse, una por bolsa, junto a los residuos domiciliarios comunes, ya que no son residuos peligrosos.

· Aceite de cocina usado

· Textiles

· Lámparas de bajo consumo

· Tubos fluorescentes

Estos contenedores especiales pueden utilizarse también en los canjes de materiales reciclables, en distintas plazas de la ciudad.

Emprendimiento local: Pañales de tela

El emprendimiento surgió hace más de tres años cuando, Paula Tamagno, dueña de la marca Pañales Inti como producto de elegir una vida más ecológica, comenzó a producir estando embarazada. La emprendedora detalla que, los Pañales Inti están hechos, a diferencia de los antiguos, con telas térmicas que son diseñadas para ser impermeables pero respirables y al dejar “respirar la piel” se evitan raspaduras, paspaduras, alergias, infecciones y dermatitis. Se estima que con un buen cuidado pueden durar entre 3 y 4 años y se pueden usar entre las diferentes generaciones.

Para la creadora “La gente lo elige por tres razones económicas, ecológicas y de salud”. En el comparativo económico, los pañales descartables en un promedio de dos años y medio cuestan alrededor de $96.000, mientras que los pañales de tela salen $12.000: un 88% menos de gasto. Los de tela varían en un promedio de $450 a $850, según el modelo a elegir. En cuanto a las razones ecológicas, Paula sostiene que para degradarse un pañal necesita un tiempo de 500 años y un pañal de tela equivale a 303 descartables.

INFO: Quienes deseen informarse más de esta propuesta pueden contactarla por: Facebook, Instagram, canal de YouTube o acercarse al puesto en el Mercado de Frutos Culturales en conjunto con “Mujeres que traman”.