Internet me hizo conocer mucha gente piola y una de ellas (@_mmmargo_), al saber de este artículo que estaba por escribir, reflexionó: “El cine solía representar toda una actividad, la cual solo se llevaba a cabo si había interés y se daban las condiciones necesarias: se tenía que dar el estreno justo, la cita adecuada en inclusive el clima y la economía debían acompañarte. Lo mismo sucedía con levantarse el sábado de la siesta para ir al video-club en pijama y encontrar el DVD perfecto sin que se la haya llevado otro. Inclusive, vamos perdiendo una costumbre, aún más romántica, y ya no pasamos horas descargando torrents; ni descomprimiendo archivos descargados de Taringa”, comparte con nosotros ahora en Clapps!.

La empresa californiana nos regaló (a cambio de 9 dólares por mes) éxitos como Stranger Things y The O.A., pero es innegable la cantidad de delirios que nos tiró en la cara fruto del afán de convertirse en un exponente de contenidos audiovisuales. Si tenés alguna duda mirate un capítulo de Santa Clarita Diet, comedia rarísima donde Drew Barrymore se convierte en zombie. Las series existen hace muchísimos años pero jamás fue tan chica la brecha del éxito entre los largometrajes y aquellas. El contenido es más liviano, dinámico y emocionante. La multiplataforma vio el negocio y crece a pasos agigantados como productora.

Saber los deseos de los consumidores a partir de las plataformas

Netflix asegura un éxito profundo extendido en el tiempo, y también el poder necesario en la industria, para absorber a los peces más chicos que quedan en el camino. Se tira a la pileta y pone plata para todos los proyectos que se le presentan, por más que a la audiencia no le guste el producto final, ya está consumido, y la ganancia, en el bolsillo de la empresa. Tal vez, cuando se consoliden como productora seria y con historia, puedan llegar a ajustar criterios de evaluación.

El 60% de los usuarios al buscar una película en Netflix y no encontrarla, optan solo por volver a menú, y conformarse con una serie o película recomendada por la App. Mientras que, siendo presentada la misma situación, pero esta vez en Spotify, los consumidores eligen migrar a otro sitio (youtube, soundcloud, bandcamp) para encontrar el entretenimiento deseado.

Spotify Killed The Radio Star

Spotify ofrece una bandeja aún más variada que Netflix y su filtro es mínimo. Cualquier artista puede trabajar con su música mediante esta multi-plataforma, inclusive con un sistema de reproducciones, precios, porcentajes y PayPal, un músico puede cobrar y vivir de sus canciones. Basta con sellar un acuerdo con una de las agencias asociadas (que la misma página te facilita) podés tener tu álbum on-line. Las ganancias de las primeras 1.000 reproducciones de cada canción son cobradas por la empresa adherida, y esta regla es la misma para Rihanna y para la bandita punk del barrio, con la salvedad de que ella lo consigue en cuestión de segundos y a un emergente le puede llegar a tomar meses alcanzar el número necesario.

La mejor parte es que no hay evaluadores o filtros. Aunque todo tu trabajo sea un álbum de tres horas tocando el oboe podés estar en la misma plataforma que Franz Ferdinand. La app sueca te recibe con los brazos abiertos para mostrarle al mundo tu talento. Además de tener una calidad de sonido increíble, la versión Premium es un mil, la masividad y la comodidad son indiscutibles. La publicidad convencional y radio estaciones eran cuestiones de contactos y elite, hoy en día con este formato todos son bienvenidos y tienen un soporte más que satisfactorio.

Así que, si Taylor y Beyoncé no quieren estar en la plataforma pecan de boludas. Nosotros, en Clapps!, celebramos el streaming escandinavo; y por ahí pasemos la noche del próximo sábado dándole una oportunidad a la serie de una tal Drew Barrymore.