Clapper txt_Marianela Gasser_Sep_2018

Llega la primavera y con ella todo comienza a florecer, incluso las relaciones amorosas, que parece que se reactivan con más intensidad con la llegada del calorcito y las flores, que en el resto del año. En este marco de flores, colores y amores, estalla en los medios de comunicación el escándalo amoroso que involucra a la actriz Florencia Peña y su pareja, que desdramatizando la situación que la involucra, nos sumerge en un mundo nuevo para aquellos que no incursionamos en este tipo de vínculos: “Tenemos una relación de poliamor”, declara abierta y libremente. Pero, ¿qué es y de qué trata el poliamor que hoy está en boca de todos y suma cada vez más adeptos?

Poliamor, estallido mediático y sus inicios

Si bien recién ahora se hace (re) conocida esta opción de emparejamiento, a partir del estallido mediático de las confesiones de la actriz argentina, lo cierto es que el poliamor existe desde hace años como una manera de vincularse amorosamente. Sus inicios datan de los años 60 principalmente en el vecino país de EEUU, siendo acuñada a principios de los 90, cuando el poliamor empieza a desarrollarse como un movimiento social a nivel global.

El poliamor cuenta con dos ingredientes esenciales: “más de uno” y “amor” y consiste en amar a varias personas a la vez de forma consensuada, consciente y ética, es decir, tener más de una relación íntima, amorosa, sexual y duradera de manera simultánea con varias personas, con pleno conocimiento de todos los amores involucrados. Es decir, se espera que más de dos personas puedan, en un mismo tiempo, estar relacionadas amorosamente e involucradas en sus vidas y cuidado mutuo, en dimensiones múltiples. La palabra viene del inglés “polyamory“, a que a su vez procede del griego y latín, y significa, literalmente “muchos amores”. También se puede llamar “poliamoría”. Las personas que lo practican son: poliamorosas, poliamóricas, poliamoristas o simplemente poli.

Poliamor, el amor sin restricciones

Los individuos que se consideran a sí mismos emocionalmente capaces de tales relaciones consideran que el amor no tiene que estar restringido, porque si quieres a alguien deseas lo mejor para esa persona y eso incluye que pueda ampliar su vida amorosa y sentimental. Es decir, perciben a los demás amores de su pareja como un enriquecimiento en la vida de su pareja, más que una amenaza para su vínculo. El antiguo dicho “Si amas algo, déjalo libre; si regresa es tuyo, si no, nunca lo fue”, describe la visión de las relaciones poliamorosas. Por ello, las personas que se identifican así rechazan absolutamente la visión de que la exclusividad sexual y relacional son necesarias para tener relaciones amorosas profundas, comprometidas y duraderas.

La única condición en este tipo de vínculo es el amor entre las personas y la aceptación de la relación por parte de todos los involucrados. De hecho, lo sexual si bien está presente en la mayoría de los casos, pasa a un segundo plano. El sexo no es una condición imprescindible para que haya una relación de este tipo, ya que se basa más en el amor que en el sexo.

Poliamor, estallan las estructuras

Sin dudas que estas nuevas maneras de vincularnos llegan para hacer estallar los preconceptos del amor y a desestructurar ciertos conceptos sociales y culturales impuestos, ya que nuestro imaginario colectivo está construido, desde hace miles de años, sobre la idea de las relaciones monógamas, pero lo cierto es que existen, y han estado presentes en muchas épocas desde hace años, aunque siempre de forma oculta, porque las convenciones sociales las sancionaban.

Hoy la realidad es otra, y en un marco social revolucionario donde muchas estructuras establecidas se están cuestionando, empiezan a florecer con mayor preponderancia y a tomar relevancia como una opción más a la hora de vincularnos sentimentalmente con otro.

Poliamor, ingredientes 

Las principales bases del poliamor hacen énfasis en la ética, la honestidad y transparencia de todos los involucrados; que junto con la confianza, de parte de todos los que forman parte, son imprescindibles y necesarios para que una relación poliamorosa funcione como tal. Otros ingredientes fundamentales, y no menos importantes, son la lealtad, la negociación de límites y la comprensión, al tiempo que se superan los celos, la posesividad y se rechazan las normas culturales restrictivas. A su vez, este tipo de relaciones pretende ser incluyente, es decir, incluye todas las orientaciones sexuales (heterosexuales, homosexuales, bisexuales, etc).

En la práctica, las relaciones poliamorosas son bastantes diversas e individualizadas de acuerdo a aquellos que participan en ellas. Las habilidades y actitudes necesarias para manejar relaciones poliamorosas agregan retos que no se encuentran frecuentemente en el modelo tradicional de relaciones a largo plazo de parejas y matrimonios. Por otra parte, para que una relación poliamorosa funcione, es necesario también que exista una buena comunicación entre todos. Debido a que las relaciones poliamorosas no se basan en estándares sociales como punto de partida, dentro de la relación se tiene que acordar mucho más por medio de la comunicación, el mutuo respeto y la comprensión. Los poliamorosos, generalmente, toman una visión pragmática en sus relaciones: aceptan que algunas veces ellos y sus amores cometerán errores y faltas a sus ideales. Y cuando esto sucede, la comunicación es el canal importante para reparar los daños causados.

Fotograma del film “Vicky Cristina Barcelona (Woddy Allen-2008)

Poliamor vs Poligamia

Bien sabido es que no hay una sola manera de amar. Existen tantas formas como personas en el mundo, porque lo cierto es que cada persona lo hace a su manera, así como tampoco hay una única forma de vincularse amorosamente con otro. El poliamor hoy está en auge, quizás, por tener una mayor apertura mental desprejuiciada y libre. Es importante aclarar y diferenciarla, para no confundirnos con la poligamia, ya que no son la misma cosa pese a sonar parecidos, como tampoco es lo mismo que los swingers (intercambio de pareja) o las parejas abiertas, pero estos conceptos los dejamos para otra oportunidad.

El término “poligamia” se usa para describir una manera codificada de matrimonio o unión múltiple, es decir, un hombre casado con varias mujeres o a una mujer casada con varios hombres. En cambio, el poliamor no pone el énfasis en el matrimonio. Implica una relación definida por acuerdos entre los miembros, más que una norma cultural y la posibilidad de tener varios amantes no se limita a uno de los géneros ni a una sola persona dentro de la relación.

Ambos términos están basados en diferentes filosofías e ideales. Por ejemplo, el poliamor supone la igualdad jerárquica entre los géneros (femenino, masculino, y/u otros). En cambio, la poligamia no implica igualdad jerárquica entre los géneros, por el contrario, es perfectamente compatible con el patriarcado o con la esclavitud de la mujer, ya que por lo general, lo más usual es que sea solo el hombre quien tiene múltiples esposas, no así la mujer, que está subordinada a un único marido.

Simone de Beauvoir

Poliamor, precursores 

Lo cierto es que el mundo avanza y los cuestionamientos a estructuras y/o conceptos establecidos están sacudiendo todos los estratos de la vida. Y al avance del mundo le siguen entre muchas cosas los vínculos amorosos que se renuevan constantemente, tomando relevancia nuevas maneras de vincularse amorosamente en pareja y cuestionando las establecidas casi como normas inamovibles. De ahí surge la necesidad de entender que en el universo del amor y los vínculos pueden darse diversas alternativas de enamoramientos múltiples.

Aunque todavía sean consideradas una rareza, las relaciones que se corren de la monogamía tienen una historia larga y son cada vez más quiénes las eligen. Hay miles de ejemplos por citar, además de la actriz Florencia Peña, la actriz Elena Roger y Mariano Torre, la escritora Simone de Beauvoir, el poeta inglés Shelley, el filósofo Bertrand Russell, el actor Will Smith, son algunos de los tantos que se atrevieron a optar abiertamente por una relación múltiple como opción de vida, porque no hay una sola manera de amar. ¿Habrá en el futuro muchos sujetos más que vivan abiertamente relaciones poliamorosas?